Mostrando entradas con la etiqueta Homenajes a Hermanos/as Iluminatis que cruzaron el Umbral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Homenajes a Hermanos/as Iluminatis que cruzaron el Umbral. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de marzo de 2012

Homenage a nuestro Maestro Iluminati Wagner

Palabras del H:. Iluminati
RICHARD WAGNER, a su M:. FRANZ LISTZ


 
Quiero decirte no obstante que será preciso guardar gentilmente para nosotros dos la dedicatoria que tu has escrito sobre el ejemplar de la Sinfonía Dante; yo, al menos, no diré nada a nadie. Positivamente me ha hecho sonrojar, creelo. No sabría decirte cuanto me siento como un pobre músico; con la mano en el corazón, me siento un verdadero ignorante. Tendrías que verme a veces cuando me digo: Es preciso de todas formas que haga algo, me siento al piano y masacro algunas melodías para abandonar inmediatamente el intento como un imbécil. ¡Que desánimo entonces!.

De Wagner a Liszt: Carta 3 Mayo 1859, tras recibir la dedicatoria.


*

 “En mi vida todo es hundimiento, no es ella misma más que ruinas….  No puedo vivir como un perro, no puedo dormir sobre paja y deleitarme en beber aguardiente de baja calidad; hace falta que me sienta adulado de alguna manera, si se quiere que mi espíritu lleve a cabo esta obra dolorosa y difícil, la creación de un mundo que no existe”.

(Carta del 15 de Enero de Wagner a Liszt )


*

 “Querido amigo, gracias por haberme facilitado los medios para refugiarme en el amable asilo desde donde te escribo”.

(Wagner a Liszt: Carta 9 Julio 1849)

*

“Mi querido Liszt, es preciso que yo te lo diga, ¡tu eres un amigo!. Permíteme no decirte nada más, pues si siempre he visto en la amistad entre dos hombre la más noble y admirable relación que pueda existir entre dos criaturas humanas, tu materializas de alguna forma esta idea para mi, haciendo que pueda no solo concebir, sino sentir y tocar, por así decirlo, lo que es un amigo”.

(Wagner a Liszt: Carta sin fecha, pero de julio 1850).

*

“Si mi Lohengrin no puede mantenerse más que a condición de romper el estudiado encadenamiento de sus partes, en una palabra, si es preciso hacer cortes a causa de la pereza de los actores, yo renuncio totalmente a la obra, abandono mi ópera. Weimar ya no tendría para mi más interés que cualquier otro teatro y yo habría escrito mi última ópera”.

(Wagner a Liszt: Carta 8 Septiembre 1850)

*

 Dejadme acabar mis Nibelungos, eso es todo lo que pido. Si mis nobles contemporáneos no pueden concederme esto, que el diablo se los lleve con toda su gloria y honores. Gracias a haber tenido que dar conciertos en Londres me he retrasado terriblemente en mi trabajo.


*

 “En todo mi entorno mi situación como artista es tan miserable, y la desesperación ha invadido de tal forma mi alma que al pensar en la composición de mi Siegfried no puedo menos que burlarme de mí mismo, lamentable disposición del espíritu que me sigue en todos mis trabajos. Últimamente hojeando la partitura del Lohengrin, me disgustaba claramente, y los arranques de risa que tenía en uno u otro trozo no eran de alegría. Pero de golpe te he encontrado, tu me has ayudado, animado, inflamado hasta el punto de ponerme a llorar y que bruscamente he vuelto a reconocer que el único placer superior es ser artista y crear obras nuevas”.

(Wagner a Liszt: Carta 18 Abril 1851)

*

“Un motivo imperioso se ha unido a otros: ha sido la lectura de tu folleto sobre mis dos óperas, que me llegó ayer al establecimiento de hidroterapia de aquí. Tu rara amistad por mi, el interés apasionado que tienes por mis obras, tu celo infatigable en propagarlas y sobre todo tu pasión, tu espíritu, la finura y la audacia con la cual te expresas con tanto ardor han hecho en mí una impresión demasiado profunda y demasiado violenta para poder expresarte, en el estado de super excitación en el que me encuentro, cuan reconocido y agradecido te estoy”.

(Wagner a Liszt: Carta 20 Noviembre 1851)

*

 
 “Escucha Franz, ¡acabo de tener una idea sublime!.

Es preciso que me procures un piano de cola Erard.

Escribe a la viuda Erard. Tu vendrás a verme tres veces por año y te será absolutamente necesario un piano de cola mejor que el viejo mueble que tu conoces de mi casa. Cuéntale cien mil mentiras a esta buena dama, hazla creer que es una cuestión de honor para ella tener un piano Erard en mi casa.

En resumen, no pienses, pero hazlo. Desplega tu imprudencia, tu genio. Es preciso que tenga un Erard. Si no me lo quiere regalar, que me lo de a crédito y que me fije los términos, lo más largos posibles”.

(Wagner a Liszt: Carta sin fecha, sobre Agosto 1856)


*

¿Cuál será la suerte de esta obra, que es la expresión poética de mi vida y de todo lo que yo soy, de todo lo que yo siento?. Me es imposible de preverlo. Pero lo que es seguro es que si Alemania tarda en abrirme sus puertas, si me es preciso quedarme sin alimentos, sin estímulos para mi existencia de artista, el instinto de conservación animal me empujará a renunciar para siempre al arte. ¿Dónde buscaré en ese caso la subsistencia?. Lo ignoro, pero yo no haría entonces la música de los Nibelungos, y solo un hombre sin piedad podría pedirme que permaneciese más tiempo esclavo de mi arte.

(Wagner a Liszt: Carta 9 Noviembre 1852)


*
                                                                    


jueves, 1 de diciembre de 2011

FRIEDRICH NIETZSCHE, PENSADOR Y FILÓSOFO (Por Silverio)

Friedrich Wilhelm Nietzsche (Rocken, cerca de Lutzen, 15 de octubre de 1844 – Weimar, 25 de Agosto de 1900) fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán, considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX.
Realizó una crítica exhaustiva de la cultura, la religión y la filosofía occidental, mediante la deconstrucción de los conceptos que las integran, basada en el análisis de las actitudes morales (positivas y negativas) hacia la vida. Este trabajo afectó profundamente a generaciones posteriores de teólogos, filósofos, sociólogos, psicólogos, poetas, novelistas y dramaturgos.
Meditó sobre las consecuencias del triunfo del secularismo de la Ilustración, expresada en su observación «Dios ha muerto», de una manera que determinó la agenda de muchos de los intelectuales más célebres después de su muerte.
Si bien hay quienes sostienen que la característica definitoria de Nietzsche no es tanto la temática que trataba sino el estilo y la sutileza con que lo hacía, fue un autor que introdujo, como ningún otro, una cosmovisión que ha reorganizado el pensamiento del siglo XX, en autores tales como Michel Foucault, Jacques Derrida, Martin
Heidegger o Deleuze entre otros.
Nietzsche recibió amplio reconocimiento durante la segunda mitad del siglo XX como una figura significativa en la filosofía moderna. Su influencia fue particularmente notoria en los filósofos existencialistas, críticos, fenomenológicos, postestructuralistas y postmodernos y en la sociología de Max Weber. Es considerado uno de los tres «Maestros de la Sospecha» (según la conocida expresión de Paul Ricoeur), junto a Karl Marx y Sigmund Freud.
Conceptos clave
Hay una controversia sobre si Nietzsche abogaba por un único punto de vista de comprensión filosófica. Muchos cargan contra Nietzsche por la contradicción de sus pensamientos e ideas.
Una tesis alternativa en la contradicción de los escritos de Nietzsche es el de la perspectiva, o la idea de que Nietzsche usaba múltiples puntos de vista en su trabajo como un medio para retar al lector a considerar varias facetas de un tema. Si uno acepta su tesis, la variedad y número de perspectivas sirven como una afirmación de la riqueza de la filosofía. Esto no quiere decir que Nietzsche viera todas las ideas como igualmente válidas. Tenía aspectos en los que no estaba de acuerdo con respecto a otros filósofos como Kant. Tampoco está claro dónde se posicionaba Nietzsche en cada tema. De cualquier modo, si uno mantiene los elementos en conflicto de sus escritos como algo intencionado o no, hay pocas dudas de que sus ideas siguen siendo influyentes.
Algunos filósofos han asignado al estilo aforístico de Nietzsche como el responsable de estas aparentes contradicciones en su pensamiento, llegando a decir por ejemplo que «hay tantos Nietzsches como lectores». Esta afirmación resulta excesivamente cómoda ya que sólo pretende facilitar la explicación de las contradicciones sin intentar desentrañar su sentido final.
Nihilismo y muerte de Dios
Para Nietzsche, la sociedad se encuentra sumida en un profundo nihilismo que ha de superar si no quiere ver su fin. El nihilismo (que tiene distintas formas) es un advenimiento de unas repetidas frustraciones en la búsqueda de significado, o más precisamente, «la desvalorización de los valores supremos». El nihilismo en Nietzsche se refiere al proceso histórico que surge en el reconocimiento de un valor sumo y termina en la asunción o reconocimiento de múltiples cosas valorables, al volverse inoperante lo que antes se mostraba como lo supremo. El nihilismo acontece en nuestro tiempo como manifestación de la ausencia de una medida única y, al mismo tiempo, como la proliferación de múltiples medidas que, en cada caso, pueden aparecer como válidas. Nietzsche ve en el despliegue del nihilismo toda fundación de cultura europea, la que surge como destino necesario de este proceso. La visión religiosa del mundo había sufrido ya un gran número de cambios por perspectivas contrarias, cayendo en el escepticismo filosófico, y en las teorías científicas evolucionistas y heliocéntricas modernas, lo que no hace más que confirmar la desvalorización de los valores supremos. A lo ya señalado, hemos de sumar una creciente presencia de lo democrático, la que se muestra como la afirmación de una individualidad independiente de Dios y acreedora de la igualdad, de la medianía. La democracia aparece, a los ojos de Nietzsche, como un momento del despliegue del nihilismo igualmente negador de la vida que los que la antecedieron. Ambas manifestaciones del nihilismo se muestran a Nietzsche como negaciones de la vida en la medida en que niegan u olvidan dimensiones de ella que a su vista aparecen como constitutivas de ella, como inalienables a lo que a él se le aparece como vida. Estas dimensiones negadas de la vida se muestran en ámbitos tan determinantes como el constante darse del devenir y las diferencias entre los hombres.
Nietzsche ve esta condición intelectual como un nuevo reto para la cultura europea, lo que se ha extendido, asimismo, más allá de un pequeño punto de no-retorno. Nietzsche conceptualiza esto con su famosa frase, «Dios ha muerto», que aparece en La gaya ciencia y en Así hablo Zaratustra. Esta frase fue dada también por Hegel veinte años antes de que Nietzsche naciera. Este aforismo, por una parte, señala el fin de eso que antes aparecía como lo imperante, y por otra, indica un terreno fértil, un terreno inexplorado, en el cual el propio Nietzsche es un colono. A partir de la frase «Dios ha muerto», Nietzsche se refiere tanto a la ceguera del pasado en tanto incapacidad de ver esto, como a la asunción de una nueva posibilidad de relacionarse con lo que es, posibilidad dada por la asunción de dicha muerte.
Nietzsche trata esta frase más que como una mera declaración provocativa, casi como una revelación, como si representase el potencial de nihilismo que arrastra el alzamiento y el progreso, en el contexto de un concepto absurdo y sin significado.
Según Nietzsche, el hombre europeo descendiente de los hiperbóreos ha de asumir la gran e inevitable consecuencia de la muerte en la sociedad occidental de Dios, del Dios judeo-cristiano, el vengativo y cruel Jehová. La consecuencia de la muerte de Dios es que los valores vigentes en la sociedad occidental se vienen abajo ellos solos, según el nihilismo, o no se vienen abajo sino que los hombres los destruimos. Según Nietzsche la superación del nihilismo se producirá cuando el Übermensch imponga los nuevos valores de la moral de señores, destruyendo los valores de la moral de esclavos. Resumiendo, destruimos los valores de los hombres para poner en su lugar los valores del Übermensch, que ocupará el lugar de Dios.
Moral de señores y moral de siervos
Nietzsche piensa que hay dos clases de hombres: los señores y los siervos, que han dado distinto sentido a la moral. Para los señores, el binomio «bien-mal» equivale a «noble-despreciable». Desprecian como malo todo aquello que es fruto de la cobardía, el temor, la compasión, todo lo que es débil y disminuye el impulso vital. Aprecian como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los señores se basa en la fe en sí mismos, el orgullo propio.
Por el contrario, la moral de los siervos nace de los oprimidos y débiles, y comienza por condenar los valores y las cualidades de los poderosos. Una vez denigrado el poderío, el dominio, la gloria de los señores, el esclavo procede a decretar como «buenas» las cualidades de los débiles: la compasión, el servicio —propios del cristianismo—, la paciencia, la humildad. Los siervos inventan una moral que haga más llevadera su condición de esclavos. Como tienen que obedecer a los señores, los siervos dicen que la obediencia es buena y que el orgullo es malo. Como los esclavos son débiles promueven valores como la mansedumbre y la misericordia. Critican el egoísmo y la fuerza.
Enfoque etimológico
La crítica de Nietzsche a la moral tradicional se centraba en la tipología de moral de «amo» y de «esclavo» y en la descripción de la dinámica que generan; esta dinámica o dialéctica debe ser conocida por los «espíritus libres» para conducir a la humanidad a su superación: una sucesión de continuas superaciones — la moral deja de ser algo cerrado para ser visto como una dinámica de morales yuxtapuestas y reconocibles en la dinámica de las lenguas. Examinando la etimología de las palabras alemanas gut («bueno»), schlecht («malo») y böse («malvado»), Nietzsche sostuvo que la distinción entre el bien y el mal fue originalmente descriptiva, o sea, una referencia amoral a aquellos que eran privilegiados (los amos), en contraste con los que eran inferiores (los esclavos). El contraste bueno/malvado surge cuando los esclavos se vengan convirtiendo los atributos de la supremacía en vicios. Si los favorecidos (los «buenos») eran poderosos, se decía que los sumisos heredarían la Tierra. El orgullo se volvió pecado. Caridad, humildad y obediencia reemplazaron competencia, orgullo y autonomía. Clave para el triunfo de la moral de esclavo fue su presunción de ser la única verdadera moral. La insistencia en la absolutidad (Absolutheit) es esencial tanto en la ética religiosa como filosófica. Aunque Nietzsche dio una genealogía de la moral de esclavo y de amo, siempre sostuvo que esta genealogía era una tipología histórica de rasgos en toda persona.
Voluntad de poder
La voluntad del poder (der Wille zur Macht) es un concepto altamente controvertido en la filosofía nietzscheana, generando intenso debate e interpretaciones varias, algunas de las cuales, como la notoria interpretación dada por los intelectuales nazis, fueron intentos deliberados de justificación de tácticas políticas.
Una manera de abordar este concepto es por medio de la crítica nietzscheana a la teoría de la evolución de Darwin. Nietzsche veía en los instintos una fuerza que iba más allá del sólo impulso a sobrevivir, protegerse y reproducirse de todos los seres vivos, de sólo ser esto la vida se estancaría. La supervivencia era una de las consecuencias de un deseo aún mayor, impulso hacia una supravivencia, un deseo perpetuo de todo ser vivo por ir más allá de todos, el todo y hasta más allá de sí mismo, más allá de la muerte. Este impulso irracional o deseo perpetuo por expandirse impreso en cada ser es lo único que da sentido a la existencia, paradójicamente «razón de ser» y es la fuerza principal dentro de la visión trágica o dionisíaca de Nietzsche.
Las teorías posteriores de Sigmund Freud respecto al inconsciente probablemente fueron inspiradas en gran parte por los conceptos de lo Dionisíaco y la voluntad de poder, las cuales Freud relacionó a los instintos sexuales primitivos, por encima de cualquier otro instinto, y su represión y control excesivo por el consciente o parte Apolínea del ser como generadores de la histeria y otras dolencias.
Amor fati y eterno retorno
La idea del eterno retorno ha sido tratada como un concepto importante en Nietzsche por muchos, aunque no en todos los intérpretes.
Nietzsche encuentra la idea en los trabajos de Heinrich Heine, quien especulaba que llegaría el día en el que la persona volvería a nacer con el mismo proceso de él mismo, y con el mismo en todas las demás personas. Nietzsche expandió este concepto para formar su teoría, la cual resaltó en La gaya ciencia y desarrolló en Así habló Zaratustra. En las lecturas de Nietzsche sobre Schopenhauer, le saltó la idea del eterno retorno. Schopenhauer sentenciaba que una persona que firmara en la vida incondicionalmente lo haría incluso si todo lo que le había pasado le ocurriera de nuevo de forma repetida.
En unas pocas ocasiones en sus notas, Nietzsche discurre la posibilidad del Eterno retorno como verdad cosmológica (véase el libro de Arthur Danto Nietzsche como filósofo para un análisis en detalle de estos esfuerzos), pero en los trabajos que él preparó para publicar está tratado como el método más vanguardista de afirmación de la vida. Según Nietzsche, requeriría un sincero Amor fati («Amor al destino»), no simplemente para sobrellevar, sino para desear la ocurrencia del eterno retorno de todos los eventos exactamente cómo ocurrieron, todo el dolor y la alegría, lo embarazoso y la gloria, esta repetición, más de emociones y sentimientos que de hechos, es lo que configuraría el tipo y la raza universal y global del porvenir, no como una raza de las ya existentes, sino como una posibilidad abierta del hombre inacabado como especie genética y lingüística que debe ser perfilada por el eterno retorno de la superación de sus previos pensamientos y hechos.
Nietzsche menciona la idea de lo «horrible y paralizante», y también mantiene que la carga de esta idea es el peso más pesado imaginable (Das schwerste Gewicht). El deseo del eterno retorno de todos los eventos marcaría la afirmación de la vida definitiva.
Según algunos intérpretes, el eterno retorno es más que el mero concepto intelectual o reto, refleja una Koan, o una característica psicológica que ocupa la estimulación consciente etérea, una transformación de consciencia conocida como metanoia.
Alexander Nehamas escribió en Nietzsche: vida como literatura que hay tres maneras de ver el eterno retorno: (a) Mi vida volverá del mismo modo. Esto es una aproximación fatalista a la idea; (b) Mi vida puede ocurrir del mismo modo. Esta segunda visión es una aserción condicional de cosmología, pero falla al captar lo que Nietzsche se refiere en La gaya ciencia; (c) Es mi vida por re-ocurrir, entonces podría re-ocurrir sólo en idéntico modo. Nehamas muestra que esta interpretación es totalmente independiente de la física y no presupone la verdad de la cosmología. La interpretación de Nehamas es que los individuos constituyen ellos mismos a través de las acciones y la única manera de mantenerse a ellos mismos como son es vivir en una reocurrencia de acciones pasadas.
El Eterno retorno cumple pues dos funciones en la filosofía de Nietzsche. La primera es remarcar el amor a la vida. Los cristianos postulan un paraíso, Platón el mundo de las ideas. Nietzsche dice que después está otra vez la tierra, el mundo: porque no hay nada más. Por otro lado cumple una función ética. Quien acepta el Eterno Retorno, se previene y acepta sus actos. Con el dolor que puedan contraer, con el placer que puedan conllevar: no hay lugar para el arrepentimiento.
Traducción del término
Normalmente se traduce como «superhombre»; sin embargo esta traducción es errónea ya que el prefijo alemán übersignifica «superior» como adjetivo, o «sobre» (como el over inglés). Además Mensch significa «humano», «persona», esto es, «hombre» en términos de especie, y no de sexo. En castellano puede dar lugar a equívocos si se lo lee con mala intención. Por lo tanto, la traducción más correcta al castellano sería «suprahumano» o “lo sobrehumano”, pero en el uso más convencional sería «suprahombre», o bien, «ultrahombre», tal como el filósofo Vattino lo ha sugerido.
Siempre debe recordarse que el concepto se contrapone a cualquier término sexista y al del «último hombre», el que presenciará el gran mediodía que representa el último paso de superación del hombre moral y septentrional, y la etapa final del nihilismo. Es en este sentido en que debe entenderse al super-hombre como uno de los objetivos nietzscheanos, y no como una «calidad» a la que se pueda acceder, o una «categoría» que se pueda obtener.

Visión de los sexos
Los comentarios de Nietzsche sobre las mujeres han provocado una gran polémica. El hecho de que Nietzsche también ridiculizara a los hombres y a la masculinidad no le salva de la carga del sexismo. Sin embargo, las mujeres con las que tuvo contacto dijeron que era admirable y que trataba sus ideas y consideraciones con más respeto del esperado en un hombre educado en ese período. Muchos comentarios de Nietzsche sobre las mujeres y los hombres deberían ser leídos a la luz de su revaluación de la moral y de su deseo de evolución del individualismo. Además, algunas de sus afirmaciones sobre las mujeres parecían prefigurar la crítica del post-feminismo contra las versiones primerizas del feminismo, particularmente aquellas que afirman que el feminismo ortodoxo discrimina a las propias mujeres en función de su posición social privilegiada. En este contexto, el pensamiento de Nietzsche ha sido relacionado con el opúsculo de Schopenhauer «Sobre las mujeres» (Parerga y paralipómena), habiendo sido muy probablemente influenciado por él en algún grado.
La visión de Nietzsche de la mujer no se centra en el papel de madre en potencia sino en la participación de la mujer en la construcción por su propio destino, definir la identidad de las mujeres le compete a las propias mujeres y no a los hombres. Tal vez por eso no quiso explicar su concepto de mujer. Deja a su esperanza decir «¡Quizá tendré al suprahombre en mis entrañas!» («Las jóvenes y las viejas» de Así Habló Zaratustra, libro I, sec. 18). Considerando que Nietzsche emplazaba a la creación de cosas más grandes que uno mismo como la principal tarea de la vida del ser humano, esta visión debía simpatizar consecuentemente con el desarrollo de la vida. El impulso vital de todo ser vivo, como lo sobrehumano, es el de superarse por encima de esta vida.
Nietzsche resalta el valor «real» de la mujer, no siendo ésta tan débil como aparenta y generalmente el hombre supone, de allí la frase: “¿vas con mujeres? ¡no olvides el látigo!”. La situación de franca domesticación del ser humano le lleva a sugerir irónicamente esta frase malinterpretado como sexista cuando sólo quería exaltar este aspecto irreductible. De hecho, Nietzsche creía en las diferencias radicales en la esencia de los sexos como algo positivo, pues, la sexuación es un hecho biológico que, por desgracia, degenera las interpretaciones morales y metafísicas que redunda en prejuicios. Este “deber ser” o apriorismo, este “por qué” de las cosas las critica en “La Gaya Ciencia”. Ambos sexos serían capaces de contribuir, cada uno a su modo definiendo su identidad, a las grandes tareas humanas
  

Originalmente publicado en El Candil de los Pensamientos:

domingo, 18 de septiembre de 2011

Frases pronunciadas por el Venerable Patrón de la Amada Orden Iluminista

  
 "Después de años de observar los procesos de la naturaleza, no puedo dudar de la existencia de una Inteligencia Suprema. La existencia de tal Dios, a mi ver, casi puede demostrarse con la química." 

 "El genio es uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración." 

 "En el comercio y en la industria todo el mundo roba. Yo mismo he robado bastante. Pero yo sé como robar." 

 "La caridad es una virtud del corazón, no de las manos." 

 "Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen exito." 

"Lo que el espíritu del hombre puede concebir, su voluntad debe controlarlo."  

 "Lo que no se venda no quiero inventarlo."  

 "Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo." 

"Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron."  

 "Muéstrame un hombre satisfecho y te mostraré a un hombre fracasado."  

 "No engañes, pero no te dejes engañar."  

 "No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla."  

 "No puedo creer en la inmortalidad del alma. . . No, todo lo que se dice sobre la existencia después de la tumba está mal. Es sólo el producto de nuestra tenacidad hacia la vida. . . Nuestro deseo de seguir viviendo. . . Nuestro pavor de llegar a un final."  

 "Quien no se resuelve a cultivar el hábito de pensar, se pierde el mayor placer de la vida."  

 "Si hiciésemos todo lo que somos capaces de hacer, nos quedaríamos completamente sorprendidos de nosotros mismos."  

 "Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo."  

 "Un día surgirá del cerebro de la ciencia una máquina con una fuerza tan temible y terrorífica, que hasta el hombre, el guerrero, que esta dispuesto a soportar la muerte y tortura para inflingir muerte, abandonará la guerra por siempre."  

 "Yo no hice nada por accidente, ni tampoco fueron así mis invenciones; ellas vinieron por el trabajo."


Thomas Alva Edison